Armas
Biológicas:
El uso de agentes
biológicos, (entendiéndose estos como virus, bacterias, toxinas entre otros
microorganismos de rápida diseminación e infección) como medios para la guerra
remota a varios siglos atrás, incluso de forma bíblica en relación a las plagas
utilizadas por Moisés para someter al imperio egipcio, hasta la segunda guerra
mundial. Dichos agentes biológicos capaces de producir
enfermedades entre las personas, animales y la agricultura han sido definidos
como armas Biológicas, de esta definición surge la intervención de la ONU
(organización de las naciones unidades) en 1925 mediante el protocolo de
Ginebra, entrando en acción en 1972. Cabe mencionar que desde el punto de vista
de patógeno, cualquier género o especie puede ser recaudada, intervenida y
utilizada como un arma siempre y cuando cumpla con las condiciones necesarias
para su efectividad y letalidad.
Protocolo
de Ginebra 1925:
El protocolo dictamina
la prohibición de la producción, almacenamiento y distribución de armas
biológicas.
Función de las armas
biológicas:
Las armas biológicas son
utilizadas para librar, iniciar o ganar una guerra, su principal uso radica en
lastimar, incapacitar o matar al objetivo, sea este un ser humano, animal o
cosecha agrícola. En la mayoría de casos
se les utiliza para eliminar el objetivo sin causar daños materiales a los
sectores disputados.
El fin principal es dañar o aniquilar a las fuerzas del enemigo, sus
poblaciones civiles o contaminar sus fuentes de agua o alimentación.
Formas de Dispersión:
Por lo general toda arma
biológica para ser dispersada necesita de un medio simple, ágil y rápido que
garantice la sobrevivencia del patógeno y su adecuada distribución dentro de
una población dada, para la dispersión,
los patógenos utilizados deben ser intervenidos genéticamente para garantizar
la resistencia de estos a medios adversos y acciones para contrarrestar la
infección. Se emplean animales, insectos
vectores, aerosoles, polvos, etc. El principal
objetivo en la dispersión se enfoca en contaminar tanto a individuos como
alimentos, fuentes de agua y aire.
En la lista de
productores de Armas biológicas están, China, Corea del Norte, Rusia, India,
Irak, Irán, Siria, Pakistán, Afganistán, Estados Unidos.
Armas biológicas
anti-personas
Las
características ideales de las armas biológicas que tienen como objetivos a los
seres humanos son una infectividad alta, alta potencia, disponibilidad de
vacunas y lanzamiento como un aerosol.
Como
ejemplo de este tipo de armas se menciona el Antrax o Carbunco considerado como
uno de los agentes más efectivos, por motivos como fácil dispersión en
aerosoles, esporas resistentes, alto porcentaje de letalidad (mayor al 90%), y
por no causar infecciones a 2dos.
Dentro de
las enfermedades consideradas o conocidas para ser utilizadas como tales
podemos mencionar el carbunco, el
Ebolas, El virus de Marburgo, La tularemia, brucelosis, cólera, fiebre
hemorrágica, tifus, psitacosis, Fiebre amarilla, Encefalitis, Viruela, entre
otras.
Armas biológicas
antiagrícolas
Un dato curioso en el
área agrícola es el uso de reguladores de crecimiento (Herbicidas) para generar
ventajas ante el enemigo, como por ejemplo el devastador agente naranja (2,4-D
y 2, 4,5-T) durante la segunda guerra mundial, aunque siendo un agente químico
se le agrupa dentro de armas biológicas como bioreguladores de manera similar a
biotoxinas.
En este ámbito podemos
mencionar al desarrollo de variantes de Glosopeda (rumiantes), Peste
Bovina, Fiebre porcina, Psitacosis
(aves), Mixomatosis (conejos)
Doctor Michael Breindl, Universidad de San Diego.
«Existen planes, por ejemplo, para recombinar genéticamente una bacteria
de la flora intestinal inofensiva, la Escherichia coli, obteniendo un arma
terrible. Para empezar, a través de genes de resistencia se le podría hacer
inmune a la acción de los antibióticos; luego podría elevarse su resistencia
contra los ácidos intestinales a fin de asegurar su libre circulación por todo
el aparato digestivo, además se le podrían implantar genes de toxinas
procedentes de otros organismos, como una toxina neural u otras que detuviesen
la acción coagulante de la sangre. Finalmente, se le podría insertar un gen del
tipo «invasor», que permitiría a la bacteria penetrar desde la pared del
intestino en los tejidos interiores y las células del organismo. La bacteria
así recombinada podría escaparse de la acción de defensa del organismo y verter
sus toxinas directamente en los tejidos celulares».






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