jueves, 7 de febrero de 2013


Armas Biológicas:

El uso de agentes biológicos, (entendiéndose estos como virus, bacterias, toxinas entre otros microorganismos de rápida diseminación e infección) como medios para la guerra remota a varios siglos atrás, incluso de forma bíblica en relación a las plagas utilizadas por Moisés para someter al imperio egipcio, hasta la segunda guerra mundial.      Dichos  agentes biológicos capaces de producir enfermedades entre las personas, animales y la agricultura han sido definidos como armas Biológicas, de esta definición surge la intervención de la ONU (organización de las naciones unidades) en 1925 mediante el protocolo de Ginebra, entrando en acción en 1972.      Cabe mencionar que desde el punto de vista de patógeno, cualquier género o especie puede ser recaudada, intervenida y utilizada como un arma siempre y cuando cumpla con las condiciones necesarias para su efectividad y letalidad.





Protocolo de Ginebra 1925:

El protocolo dictamina la prohibición de la producción, almacenamiento y distribución de armas biológicas.



Función de las armas biológicas:

Las armas biológicas son utilizadas para librar, iniciar o ganar una guerra, su principal uso radica en lastimar, incapacitar o matar al objetivo, sea este un ser humano, animal o cosecha agrícola.  En la mayoría de casos se les utiliza para eliminar el objetivo sin causar daños materiales a los sectores disputados.
El fin principal es dañar o aniquilar a las fuerzas del enemigo, sus poblaciones civiles o contaminar sus fuentes de agua o alimentación.

Formas de Dispersión: 

Por lo general toda arma biológica para ser dispersada necesita de un medio simple, ágil y rápido que garantice la sobrevivencia del patógeno y su adecuada distribución dentro de una población dada,  para la dispersión, los patógenos utilizados deben ser intervenidos genéticamente para garantizar la resistencia de estos a medios adversos y acciones para contrarrestar la infección.  Se emplean animales, insectos vectores, aerosoles, polvos, etc.   El principal objetivo en la dispersión se enfoca en contaminar tanto a individuos como alimentos, fuentes de agua y aire.

En la lista de productores de Armas biológicas están, China, Corea del Norte, Rusia, India, Irak, Irán, Siria, Pakistán, Afganistán, Estados Unidos.





Armas biológicas anti-personas

Las características ideales de las armas biológicas que tienen como objetivos a los seres humanos son una infectividad alta, alta potencia, disponibilidad de vacunas y lanzamiento como un aerosol.
Como ejemplo de este tipo de armas se menciona el Antrax o Carbunco considerado como uno de los agentes más efectivos, por motivos como fácil dispersión en aerosoles, esporas resistentes, alto porcentaje de letalidad (mayor al 90%), y por no causar infecciones a 2dos.
Dentro de las enfermedades consideradas o conocidas para ser utilizadas como tales podemos mencionar el carbunco, el Ebolas, El virus de Marburgo, La tularemia, brucelosis, cólera, fiebre hemorrágica, tifus, psitacosis, Fiebre amarilla, Encefalitis, Viruela, entre otras.


Armas biológicas antiagrícolas

Un dato curioso en el área agrícola es el uso de reguladores de crecimiento (Herbicidas) para generar ventajas ante el enemigo, como por ejemplo el devastador agente naranja (2,4-D y 2, 4,5-T) durante la segunda guerra mundial, aunque siendo un agente químico se le agrupa dentro de armas biológicas como bioreguladores de manera similar a biotoxinas.
En este ámbito podemos mencionar al desarrollo de variantes de Glosopeda (rumiantes), Peste Bovina,  Fiebre porcina, Psitacosis (aves), Mixomatosis (conejos)




Doctor Michael Breindl, Universidad de San Diego.
 «Existen planes, por ejemplo, para recombinar genéticamente una bacteria de la flora intestinal inofensiva, la Escherichia coli, obteniendo un arma terrible. Para empezar, a través de genes de resistencia se le podría hacer inmune a la acción de los antibióticos; luego podría elevarse su resistencia contra los ácidos intestinales a fin de asegurar su libre circulación por todo el aparato digestivo, además se le podrían implantar genes de toxinas procedentes de otros organismos, como una toxina neural u otras que detuviesen la acción coagulante de la sangre. Finalmente, se le podría insertar un gen del tipo «invasor», que permitiría a la bacteria penetrar desde la pared del intestino en los tejidos interiores y las células del organismo. La bacteria así recombinada podría escaparse de la acción de defensa del organismo y verter sus toxinas directamente en los tejidos celulares».

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